Fortnite, ¿juego o adicción?

¿Quién, hoy en día, no ha escuchado hablar de Fortnite? Está en boca de todos, sea para bien o para mal. Para aquellos que no sepáis muy bien de qué trata este videojuegos os lo explicamos de manera resumida.

¿Qué es Fortnite?

Fortnite es un videojuego, para diferentes sistemas (PS4, Xbox One, macOs, Windows…), en el que se juega de manera individual o por equipos para conseguir sobrevivir contra el resto de participantes. Se ha convertido en todo un fenómeno mundial, ya que cuenta con millones de descargas desde su estreno y ha alcanzado millones de jugadores simultáneos, los que aumentaron tras la llegada del modo Battle Royale, en el que sólo puede quedar uno.

La clave de su éxito reside en el dinamismo, la sencillez y la intesidad. Fortnite tiene un sistema que permite a los jugadores poder jugar juntos en la misma partida aunque se encuentren en distintas plataformas.

A parte de todos estos éxitos, también han sido muchos los detractores. Llegando incluso a plantearse el intentar que este videojuego desaparezca.

Como psicólogos y pedagogos, vemos cada día en consulta niños/as, adolescentes y adultos muy enganchados a este juego. Y, la verdad es que, realmente produce una sensación similar a la adicción. Nos gustaría analizar de manera más detallada los componentes más peligrosos a nivel psicológico.

Componentes peligrosos de Fortnite:

1.      Componente social: Aunque es un juego pensado, inicialmente, para jugar de forma individual, pueden hacerse equipos o squads de 2 a 4 personas, comunicándose mediante llamadas de voz para organizar la estrategia y avisarse de los peligros. Esto hace que muchos jugadores queden con sus “amigos virtuales” en vez de quedar con sus  amigos, compañeros, conocidos del día a día  para salidas en la vida real. El aislamiento social es uno de los primeros indicadores de alarma. Las personas que juegan empiezan a descuidar sus tareas y obligaciones y a encerrarse en ese mundo. No es de extrañar que, por ejemplo, este año, más de 200 divorcios tienen como motivo principal este juego. Y, ya son muchos los niñ@s y adolescentes que han tenido que recurrir a tratamiento para poder “desengancharse”.  

2.      Tiene armas de fuego y fomenta la violencia: Teóricamente, no está recomendado para menores de 13 años, pero, como todos sabemos, niñ@s de menor edad participan en este juego de forma habitual. Tiene un grado medio de violencia y por este motivo podría desencadenar este tipo de comportamiento en los más pequeñ@s, ya que suelen imitar con facilidad aquello que ven, por lo que no es un buen modelo educativo.

3.      Crea adicción: A parte de ser un juego lleno de adrenalina, lo cual puede fomentar la ansiedad y la irritabilidad, las partidas son rápidas y, por ese motivo, es fácil caer en la trampa de “sólo una más”. El juego tiene un importante factor suerte que hace que los jugadores vuelvan a jugar atraídos por la futura posibilidad de ganar. Tiene un sistema de recompensas variables como los juegos de azar de los casinos, a veces se gana y, a veces, no. Cuando ganas, obtienes comentarios positivos o recompensas en forma de luces intermitentes, sonidos o danzas que señalan la victoria. Estos refuerzos inmediatos después de cada logro incitan a seguir jugando y los jugadores crean adicción.

4.      ¿Gratuito? Inicialmente no se paga por tener este juego. Pero, a medida que vas avanzando, cuando ya estás “enganchado”, introducen cuotas, de distintas maneras y formas, cuando saben que así, probablemente, sí  pagarás. Por tanto, se aprovechan de tu adicción para que acabes pagando por determinados servicios.

La obsesión por este juego, informan los expertos, está repercutiendo en la trayectoria escolar y en las relaciones familiares y sociales. Son muchos los movimientos que se están empezando a crear, desde Charge.org  hasta plataformas especializadas en adicciones, para poder frenar el impacto que está empezando a tener en la vida de todos los jugadores.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Para Fortnite y otros videojuegos, sería conveniente que se juegue con normas/reglas establecidas para que el juego no condicione la vida del jugador. Limitar el tiempo de uso , pactar unos horarios y normas para saber cuándo, dónde y cómo jugar. Sería oportuno que los más pequeños no tuvieran acceso online para poder contactar con personas desconocidas y siempre que estén jugando sea en un sitio  donde podamos controlar lo que hacen y dicen. Sería conveniente, dar alternativas a este juego, poder utilizar ese espacio de tiempo para realizar otras actividades o hobbies.

Todo esto será mucho más fácil de controlar cuando los niñ@s sean pequeños, si hablamos de adolescentes y adultos, la situación será más complicada de gestionar. Sería bueno, cuando la adicción llega a límites elevados(irritabilidad, estrés, ansiedad, aislamiento, entre otros factores), acudir a un especialista para que nos ayude a identificar y solucionar el problema.

Desde nuestro centro KAVUREYabordamos este tipo de problemáticas con una alta efectividad, de manera presencial o virtual. 

Si crees que podrías estar inmerso en esta situación o conoces a alguien que pueda necesitar ayuda, no dudes en contactarnos

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